
HISTORIA
miércoles, 25 de junio de 2014
ENRIQUE VIII

martes, 24 de junio de 2014
Pero
esta situación cambiaría a raíz del conflicto desatado con la Iglesia
por el problema sucesorio: el primer matrimonio del rey con la viuda de
su hermano, Catalina de Aragón, no le había dado herederos varones, por
lo que Enrique VIII pidió al papa la anulación del matrimonio so
pretexto del parentesco previo entre los cónyuges (1527); el papa,
prisionero de Carlos V (que era sobrino de Catalina), negó la anulación y
Enrique VIII decidió romper con Roma, aconsejado por Thomas Cranmer y
Thomas Cromwell.
Para ello Enrique VIII se armó de argumentos recabando
de diversas universidades europeas dictámenes favorables a su divorcio
(1529); y aprovechó el descontento reinante entre el clero secular
inglés por la excesiva fiscalidad papal y por la acumulación de riquezas
en manos de las órdenes religiosas para hacerse reconocer jefe de la
Iglesia de Inglaterra (1531).
En 1533 hizo que
Cranmer (a quien había nombrado arzobispo de Canterbury) anulara su
primer matrimonio y coronara reina a su amante Ana Bolena, dama de honor
de Catalina, con quien se había casado en secreto. El papa Clemente
VIII respondió con la excomunión del rey, a la que Enrique VIII opuso
el cisma de la Iglesia de Inglaterra, aprobado por el Parlamento (Ley de Supremacía, 1534).
La Iglesia de Inglaterra quedó desligada de la
obediencia de Roma y convertida en una Iglesia nacional independiente
cuya cabeza era el propio rey, lo cual permitió a la Corona expropiar y
vender el patrimonio de los monasterios; los católicos ingleses que
permanecieron fieles a Roma fueron perseguidos como traidores (y
ejecutado su principal exponente, Tomás Moro, en 1535). Sin embargo,
Enrique VIII no permitió que se pusieran en entredicho los dogmas
fundamentales del catolicismo (dictando los «seis artículos» de 1539);
aunque no pudo evitar que, después de su muerte, Cranmer realizara la
reforma de la Iglesia anglicana que la situó definitivamente en el campo
del cristianismo protestante, con la introducción de elementos
luteranos y calvinistas.
El segundo matrimonio del rey también acabó de forma desgraciada, pues
Enrique VIII se deshizo de Ana Bolena haciéndola ejecutar acusada de
adulterio para casarse con una tercera mujer, Juana Seymour (1536).
Fallecida ésta de parto al año siguiente, el rey volvió a casarse con
Ana de Clèves para fortalecer la alianza de Inglaterra con los
protestantes alemanes (1540). La repudió antes de un año para tomar por
quinta esposa a Catherine Howard, a la que mandó ejecutar.
Al morir Enrique VIII le sucedió en el Trono su único hijo varón,
Eduardo VI, nacido del matrimonio con Juana Seymour, que contaba sólo
nueve años; muerto éste en 1553, se abrió un periodo de reacción
católica bajo el reinado de María I, hija mayor de Enrique VIII (nacida
de su matrimonio con Catalina de Aragón). Al morir ésta en 1558, ocupó
el Trono otra hija de Enrique VIII, Isabel I (nacida del matrimonio con
Ana Bolena).
El reinado de Enrique VIII se caracterizó por un fortalecimiento de la
autoridad real, al someter por entero a la Iglesia; lo que no impidió la
consolidación del Parlamento, a la vez como instrumento de la política
del rey y como órgano representativo del reino. Inglaterra aumentó su
protagonismo en Europa, apoyado por el crecimiento de su marina de
guerra y por una política exterior dominada por la búsqueda del
equilibrio entre las potencias continentales: primero luchó contra
Francia aliándose con Carlos V, pero cuando le pareció que éste
alcanzaba un poderío excesivo,se alió contra él al lado de Francisco I (1525). Otro capítulo
importante fueron sus campañas victoriosas contra Escocia en 1512-13 y
en 1542-45, que no fueron suficientes para unificar Gran Bretaña bajo su
poder.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)